Esta vez la cosa va de odio. La biblioteca musical de nuestra vida se reduce a unas cuantas melodías que se guardan en el buffer de nuestro cerebro, suelen ir unidas a sensaciones y momentos que hemos vivido o las relacionamos con ese estado de ánimo que tenemos en el momento que las almacenamos. Se quedan ahí, esperando a saltar, cuando oímos esa canción o esa melodía haciéndonos decidir si nos gusta, o si la odiamos a muerte.




Hace algunas semanas me sorprendió una noticia escalofriante. Un accidente en una fábrica textil en un país remoto: Bangladesh. Sin embargo aunque lejano, seguramente, tendremos en nuestro armario alguna ropa fabricada en este país. El colapso fue de una magnitud impresionante, miles de personas atrapadas entre los escombros murieron en el mismo. La mayoría eran mujeres ¡cómo no! Algunas llevaban a sus propias criaturas sujetas a la espalda mientras trabajaban.
Según la R.A.E., el miedo consiste en la perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo real o imaginario. Los peligros que afectan a la vulnerabilidad se pueden distinguir en:
El sábado 11 de marzo, se produjo un especial acontecimiento deportivo en nuestra localidad. El acontecimiento deportivo que se disputaba era un partido de fútbol. El partido enfrentaba a los juveniles de la S.D. Alsasua frente al C.D. Ardoy. Este partido era importante, que podía ser para muchos la mayor ilusión del mundo, ya que en juego estaba el ascenso a Liga Nacional.
¿Estamos las personas que dedicamos tiempo a la actividad socio-política, preparados para convivir con una mayor participación ciudadana, o por el contrario, nos resulta molesto, nos estorba, nos contradice, nos lleva la contraria y nos altera nuestro funcionamiento mas tendente a la realización y ejecución de nuestras ideas sin contar con el pueblo?

